¿Cómo crear un lugar seguro?



Los dos últimos años han puesto a prueba la capacidad de sobrevivir de las personas.

El reto que nos presenta una situación como la actual, es que genera una sensación de inseguridad que pone en estado de alerta a todo nuestro organismo, pero especialmente a nuestro sistema nervioso, que es como una especie de radar que explora nuestro ambiente y nos dice cuando percibe algún peligro para que nos protejamos.


El problema es que para nuestro cerebro no importa si la amenaza a nuestra seguridad es algo real, que efectivamente percibimos o si está distorsionado por el miedo, o por experiencias del pasado. Lo que importa para nuestro sistema autónomo es tener una sensación de seguridad.


Cuando la persona siente que hay algo amenazador, se encienden todos los sistemas de alarma. La amenaza puede ser física o emocional. Pero el cuerpo responde sin importar cuál sea la fuente , ni qué tan verdadera sea. Esto se ve acrecentado cuando la persona ha tenido experiencias dolorosas o inclusive traumáticas, especialmente en la infancia, ya que los recuerdos de esas experiencias se quedan profundamente grabados y almacenados en un lugar que suele estar enterrado y aparentemente olvidado.


Cuando se presenta una situación difícil o inclusive peligrosa, se pueden detonar esos recuerdos sin que nos demos cuenta y eso hace que la situación que experimentamos en el presente, pueda ser percibida como algo totalmente fuera de nuestro control.

Por eso es crucial tener herramientas que nos ayuden a reconocer y trabajar con los recuerdos de esas experiencias que quizás dejaron huellas muy dolorosas, para poder diluirlas y sanarlas.


Todo ser humano necesita vivir en un espacio en donde se sienta seguro para poder no solamente sobrevivir, sino también crecer y florecer. Tener un ambiente que nos ayude a sentirnos seguros puede ser de gran ayuda. Eso incluye tener un hogar en donde nos sintamos a salvo, seguros y protegidos en todos los aspectos: físico, mental, emocional y financiero.

También podemos salir a la naturaleza, pues eso tiene un efecto profundamente relajante. Algo tan simple como el sonido del agua, el estar en medio de los árboles, en la playa frente a las olas, o en un espacio lleno de flores y aves, es como un bálsamo para el corazón y nuestros sentidos.


Por eso actividades como la jardinería tienen un efecto tan calmante y terapéutico en nuestro organismo. Para mí es una de mis actividades favoritas, pues me siento conectada con la vida y al servicio de la vida. Estar en el jardín es uno de mis lugares seguros preferidos, especialmente cuando siembro y cuido de las plantas. Cuando empiezan a retoñar al acercarse la primavera, o cuando veo y disfruto la primera flor de nuestra magnolia Alexander, es todo un deleite para los sentidos.


¿Cuál es tu lugar seguro?

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