• Gabriela Ortiz-Monasterio

Horizontes de conexión


¿Tienes miedo?

Quizás tú, al igual que miles personas en este momento, sientes angustia ante la incertidumbre de tenerte que quedar en casa, sin poder ir a trabajar como siempre lo has hecho, sin poder hacer las cosas que siempre has hecho, encerrado con tus niños en casa, y sientes miedo a lo que la vida y el futuro te deparen… y ésto da para hacer muchas conexiones.


Qué tal si lo vemos como una oportunidad, que sustituyan a lo que siempre has hecho, en donde quizás ha habido conflictos con tus seres queridos, con tu pareja, con tus hijos, con tus compañeros de trabajo, para encontrar una nueva manera de relacionarte con los que te rodean y de relacionarte con el mundo a través de la colaboración en vez de la competencia.


El sistema económico en el que vivimos ahora, incita a las personas a competir con los demás como si fueran a quitarte algo, convirtiéndose en amenazas porque todos están luchando por ganar el mejor puesto, porque para tener un mayor rango en tu trabajo tienes que ganarle al de junto siendo mejor que él o ella y por lo mismo desconfías de todos, porque quizás el ambiente del trabajo se convierte en un lugar en el que te tienes que cuidar de las zancadillas de los que están compitiendo por las mismas cosas que tú. Un ambiente de carencia y de escasez.


Si lo piensas un poco, el sistema escolar promueve eso también, un lugar de competencia en vez de colaboración, en donde nos enseñan a competir con los demás para tener los mejores trabajos, los mejores lugares, a ganar en todas las competencias deportivas y tener las mejores calificaciones. Se trata de “ser” y demostrar que “eres” mejor que todos los que te rodean en un lugar en donde te clasifican del mejor al peor de todos, un espacio en el que quizás te sientes avergonzado al sentir no eres suficientemente bueno, ni capaz de enfrentar al mundo y comértelo a puños y que algo te falta.


Quizás ésta sea una oportunidad también de encontrar maneras de trabajar en colaboración en vez de competencia y que de hecho entre más ayudes y apoyes a otras personas para crecer y florecer como seres humanos, más puedas crecer tú también en todos los aspectos de tu vida. Inclusive de ver al dinero de una manera muy diferente, resolviendo hasta los conflictos que también genere con tu pareja.

Puede ser también una oportunidad de encontrar maneras más sanas de relacionarte con tus seres queridos y de resolver los conflictos que a veces hacen tanto daño a la familia. Quizás con esta convivencia intensa, te ayude a tratar a tus hijos de la manera que siempre anhelaste ser visto y tratado en tu propia infancia y de tener una mayor cercanía con ellos.


Quedarte en casa puede ser la oportunidad de sanar muchas heridas que posiblemente has cargado durante muchos años y que ahora, justamente cuando la vida te está forzando a hacer un alto en el camino y permanecer casi encerrado en un lugar, se pudieran abrir horizontes inesperados que te apoyarán para entrar a rescatar a ese pequeño niño o niña que aun habita en tu interior.


Quizás este bicho al que tanto le teme la mayoría, te esté abriendo la puerta para mostrarte otras maneras de hacer las cosas y de vivir la vida a plenitud y quizás algún día no muy lejano, te sientas agradecido de que se haya atravesado en tu camino, porque a pesar del miedo y del dolor, te dio la oportunidad de detenerte un momento para verte a ti mismo de otra manera y de apreciar y relacionarte con los que te rodean de una forma más armoniosa.


Gabriela Ortiz Monasterio

© 2023 por NÓMADA EN EL CAMINO. Creado con Wix.com

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